Problematizar desde la metodología: el arte de leer entre líneas

En el camino de generar conocimiento, no siempre se trata de inventar algo completamente nuevo. A veces, el hallazgo más valioso surge de mirar con atención lo que ya se ha hecho. Una estrategia poderosa para descubrir vacíos al conocimiento es problematizar a partir de las metodologías utilizadas en investigaciones previas. Esto no implica desacreditar el trabajo de otros, sino más bien leer con profundidad, con espíritu crítico y con la intención de comprender hasta dónde ha llegado la ciencia… y hasta dónde no.

Al analizar las investigaciones existentes, podemos preguntarnos: ¿cómo se recolectó la información?, ¿qué tan complejas fueron las variables consideradas?, ¿se midió lo suficiente para entender el fenómeno?, ¿cómo se definieron los indicadores y qué tan representativos fueron? Estas preguntas, lejos de ser técnicas únicamente, tienen una carga profundamente humana: nos invitan a ver el conocimiento como algo vivo, imperfecto, en evolución. Y es allí, en esas imperfecciones o limitaciones, donde puede estar el vacío que aún no ha sido llenado.

Comparar estudios entre sí también ayuda a visibilizar contradicciones o lagunas. Tal vez dos investigaciones aborden un mismo tema con enfoques distintos, y lleguen a conclusiones que no terminan de encajar. O quizá exista una zona gris donde los datos aún son insuficientes o la interpretación ha sido muy superficial. Observar con detenimiento esos puntos críticos —las decisiones metodológicas, los objetivos de investigación, la forma en que se justifican los hallazgos— permite que emerjan preguntas nuevas, enfoques alternativos, y necesidades que aún no han sido atendidas por la comunidad científica.

Este proceso, que podría parecer técnico o distante, es profundamente creativo. Al problematizar lo ya hecho, se afina la intuición investigativa, se entrena el criterio y se abre la posibilidad de construir caminos más sólidos para futuras investigaciones. Así se transforma el conocimiento: no solo con ideas revolucionarias, sino también con lecturas cuidadosas, preguntas honestas y la voluntad de mirar más allá de lo evidente.